Hice una promesa, muy típico de mí, y ahora no puedo llamarlo.
Me vieron en una radiografia una mancha en el pulmón, me asusté y prometí no volverle a llamar si se habían equivocado. Y se habían equivocado, cómo lloraba en el coche, no recordaba que se podía llorar de amor, o ¿eran nervios acumulados?
Tampoco él ha llamado, ni siquiera para preguntarme por los resultados. Y es que, dice Asun, y todo el mundo lo sabe, que a nadie le gustan las broncas y a los hombres menos.
La última vez que nos vimos, hace apenas (a penas) 3 días dijo:
-Al fin y al cabo, solo nos hemos visto doce o quince veces.
-No, han sido mas.
-A ver: dos cines, dice él.
-Una obra de teatro.Decimos a la vez (ese día lo pasamos fenomenal)
-Una merienda en mi casa-digo, y sigo-, una cena en Nodo
-Después nos fuimos a esa discoteca donde cantaba un grupo.-dice.
-Una cena en el italiano
-Ciao
-Otra en la Gallette.-digo
-La chaqueta negra y la planta..
-Bueno, si en total, cúantas?-Dice.
-Ya no sé. Pienso, y digo :Y mensajes?
-Si, mensajes han sido muchos.
No lo digo pero mi movil cuenta los mensajes y ese día ponía 134 mensajes.
Ese día era 1 de diciembre, los sms empezaron el día 18 de septiembre, el día de nuestra primera cita cuando volvió a su casa me escribió. 134 en dos meses y medio.
Al salir de Embassy me abrazó. Qué hombres.Por la noche otro de sus mensajes.
Después vino el miedo y la promesa: ahora no puedo llamarlo.
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