Los hechos: Ayer se presentó sin previo aviso el padre de mis hijos, el hombre al que le he dado los mejores años de mi vida. Le conocí casi con la edad que tiene mi hijo mayor. Vino de visita, ahora me mira, dice que estoy mejor que cuando estábamos casados, mas guapa, me pregunta entre bromas si me volvería a casr con él.
La estela: pienso en el otro, en lo que se está perdiendo.
El caso es que no comprendo porqué el universo, Dios, no nos deja desenvolverlo, extenderlo, desenrollar la alfombra de los sentimientos y probar a bailar sobre ella un tiempo (indefinido, plisss).
Es como una petición desinteresada.
(En este tiempo yo le he visto florecer).
No hay comentarios:
Publicar un comentario