Nunca he formado parte de una colección de mariposas Ahora tampoco me voy a dejar clavar un alfiler en el corazón, ni me van a disecar aunque tenga cuarenta y siete años.
Ningún hombre me ha dejado, aunque he querido de verdad y he sufrido.
Jorge, mi primer novio de verdad, Jorge. Salimos dos temporadas, dos cursos de la facultad, 1º y 2º de psicología (yo), desde un septiembre (Dios mio, otro septiembre), hasta dos junios después. No recuerdo por qué, pero un día nos despedimos, y ya no nos volvimos llamar nunca mas. Yo nunca esperé que me llamara e inicié una nueva vida sola, sin broncas, sin ni siquiera pensar en qué sería de él. Eso si, fantasee con lo que le diría el día que le volviera a ver, día que llegó muchos años después, como seis años después. Llegaba a casa de noche, iba andando por San Bernando, una voz familiar a mi lado. Iba discutiendo con su pareja, un chico mas bajo y mas feo.
Durante dos cursos enteros me vino a buscar y a dejar en casa a diario, aquel Ford rojo (un momento ¿qué Ford era?) Como ahora el Saab 93.
Una vez estaba sentado en un cafe, en la callePrincesa,detrás de una gran cristalera que daba a la calle, espachurrado contra el cristal, sentado en un grupo. Yo volvía de la facultad y le ví Como tantas veces había preparado tan cuiadadosamente, saqué un pañuelo de papel y traté de hacer ver como si me sonaba. Pensaba a que así no me reconocería y yo podría mirar escondida en ese trozo de papel, pero me puse tan nerviosa que tapé toda mi cara con el kleenex y claro, todos sus amigos miraron, me vió.
Recuerdo la sensación de levanterme una mañana y darme cuenta, de pronto, que hacía dos o tres días en que no había pensado "ya no estoy con Jorge".
A mí siempre me han estobado los hombres, cuando me he separado de ellos ha sido como quitarme una gran losa y poder respirar.
Cuando le conocí me alisé el pelo, estaba feliz con mi nuevo look: ni a tí ni a mi madre os gustaba y me he rizado el pelo casi todos los días que te he visto, ahora me siento libre.
Si fuera una película empezaría en mi gimnasio, en el vestuario donde me seco el pelo con el secador de manos, qué cómodo. Nunca he formado parte de una colección de mariposas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario