sábado, 4 de diciembre de 2010

Nadie me sigue.

El oficio de detective secreto me viene interesando con fines científicos desde hace algún tiempo.
Si una persona es seguida continuamente por un avispado equipo de detectives, al final se sabrá no solo a dónde fue y con quíen, si no que tendremos muchos datos sobre su psicología, ésto es la manera de comportarse con el resto de los humanos, lo que le gusta, lo que piensa o detestaetc..Pensemos además que todo ocurre en una gran ciudad, donde la cantidad de estímulos y situaciones a lo largo del día es infinita...
En la epoca en la que centraré mi relato mi vida cambió.
Nadie me seguía, pero empecé a cuidar todos los detalles de mi vida cotidiana, sobretodo cuando estaba en la calle. Cuando pasaba horas encerrada en alguna casa yo sabía quer mi hombre no me oía, me esperaba en su descapotable, y me relajaba.
Empecé a ceder mi asiento en el bus, a leer atentamente las páginas de economía, a ir con buena cara de buena persona por la calle, mirar solo escaparates de tiendas buenas. Si iba acompañada por la calle procuraba entablar una conversación muy divertida y reirme, siempre o sonreir o reir. El informe sobre mí, habría sido sobrecogedor; al final los detectives se habrían tenido que rendir ante la evidencia: habían estado siguiendo a un angel.
Así sucedía en ese otoño del 2010, pero él no había pedido ningún informe sobre mí.
El ¿cómo no? era un fantasma. Yo, si hubiera querido poner un detective tras de él, pero realmente no lo necesitaba. Yo, sin el saberlo, lo sabía todo. Y me había salido gratis. Conocía nombres, lugares, fechas...Madrid se me hizo pequeña.
Que conozcas a un hombre y el juego empiece sobre la base de "estoy loco por ti, esto ya cambiará cuando tu estés loca por mi", no está tan mal. Que este hombre mienta como un bellaco subhumano merecedor de la mas confortable cámara de gas, vale, no es muy diferentes a otros. Pero que todo Madrid conozca su interior rabioso, sus rasgos asperger,  y que incluso la protagonista conozca a protagonistas de similares relatos...Es demasiado.
Si la historia no hubiese sido tan complicada ahora no seríamos mas que dos desconocidos, otros dos mas que en el tiempo se han vuelto asesinos. Siento que este tiempo que pasó no ha sido nunca nuestro (L.E.Aute)
Pasará, como todo y se olvidará, aunque ahora no sea capaz de soñar con esos días azules.
No resulta fácil ahora olvidar detalles que acompañan, las manzanas fritas, el helado de chocolate, la gente paseando por Madrid, spaguetti con bogabante, el aceite de Argán, los pasteles de Embassy, los mensajes...
Pase lo que pase siempre quedará una mirada entre la gente, y un labio entre amoratado y desdibujado. Una mirada que me buscaba en la calurosa noche de julio. La taquicardia cocainómana continua, las ganas de de devolver y el fondo del lago donde reposa la llave que encierra los últimos años de mi vida.
Y nadie me seguía.

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