domingo, 5 de diciembre de 2010

Con el corazón de papel cebolla

En una ciudad como Madrid todo parece fácil.
Las mujeres hemos ido tejiendo redes de relaciones por aquí y por allá y nuestras amigas son nuestras hermanas. Nos hemos conocido diferentes novios que ahora son novios de otras hermanas, partos, enfermadades superadas o no, hijos, nos hemos visto llorar y nos hemos conocido no siendo nada, pero que nada felices. Nos hemos visto progresar, sacar oposiciones, tener buenos trabajos, siendo mas flexibles, mas bondadosas, amorosas, generosas,algunas, incluso hemos resucitado.

Y, eso si, todas opinamos. Nos basamos en nuestra experiencia y charlamos, damos consejos y arreglamos la vida propia y ajena.

Así que ante un tema tan jugoso como amor a los cuarentay siete años todo el mundo tiene algo que decir.

En general el veredicto es culpable de ser hombre.
El otro bando sin embargo, considera un atenuante el que sea un hombre. Es decir que si determinadas cosas las hicieramos las mujeres...

El primer sector de amigas, y hasta ahora el mas numeroso,  me transmiten la idea de hombre como depredador. El resultado es logicamente la distancia desde ya.
Otras amigas, tal vez las mas naif, proponen dar tiempo a las cosas.

Dos palabras inservibles del todo : olvídale y tranquila.

En resúmen, aquí sigo,  a punto de volver a los corrales, sin poder llamar ni poner un sms, sin haber recibido ninguna llamada desde hace días, como siempre sin entender nada, perpleja, sin darle vueltas a la cabeza, sin atribuir intenciones, con el corazón de papel cebolla.

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